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16 mayo, 2013

Tengo esa desgracia. Sigo siendo ‘el director de “El espíritu de la colmena”…’ (2)

Por Clara Martínez Malagelada
Publicado en Under Magazine el 3 de Abril de 2013



El pasado 8 de Marzo, en el marco del Festival Internacional de Cine de Murcia, IBAFF – celebrado entre el 4 y el 9 de marzo – tuvo lugar un extraordinario Encuentro de Realizadores, formado por tres referentes en el arte y el pensamiento: Jaime Rosales, cuyas películas, Las horas del díaLa soledad, o la reciente Sueño y Silencio, han abierto nuevos caminos en la cinematografía española actual; Abbas Kiarostami, fotógrafo, poeta, cineasta… iraní, cuya amplia filmografía baila entre la forma narrativa documental y la ficción, el videoarte … bajo una filosófica sencillez; y Víctor Erice, uno de los directores más importantes de la historia del cine español, cuyas obras, El SurEl Espíritu de la Colmena o El Sol del Membrillo, ¡entre otras!, son amadas en el mundo entero.
Esta es la segunda parte de mi pequeño homenaje a un hombre al que amamos y admiramos por las películas que ha realizado y hemos visto, por las películas que ha realizado y nunca hemos llegado a ver pero, también, por las películas que sabemos podría llegar a hacer.

Moderado por Àngel Quintana, os dejamos con Víctor Erice:


Uno de los problemas fundamentales del cine español pasa por el Ministerio de Educación, que es primordial en la formación del ciudadano. Creo que no ha habido ningún partido que haya ejercido el poder en este país que haya tenido una verdadera política cinematográfica. Una política que no fuera más allá del tema del mercado. Ya entiendo que el mercado es importantísimo, como es natural, pero ha faltado una imprenta verdaderamente cultural. En la última entrevista que tuve con un director general de cine, cuando me habló de las dificultades, le dije, bueno, ¿por qué no pasáis ya el cine directamente al Ministerio de Industria? Porque todos los argumentos que aquí estás invocando son del género industrial. Yo pensé que esto era el Ministerio de Cultura…
A lo que el cine se respecta, a la formación del ciudadano en cuanto al mundo de la imagen, hemos dejado su educación en manos de las televisiones. Es un pozo sin fondo, y cuyas consecuencias se están pagando. ¿Cuál es la diferencia, entre otras cosas, entre una cinematografía como la francesa, y la cinematografía española? Que el ciudadano medio francés ha tenido, a través del sistema de educación público, un acceso a ciertos elementos del cine, a cierto conocimiento, a cierto aprendizaje, como espectador, que aquí no hemos tenido. Por lo tanto, ese ciudadano cuando llega a la edad adulta, está preparado para elegir tener un criterio propio sobre aquello que quiere ver. No el que le dictan los mass media, la televisión, etc, etc. Es capital integrar el deseo del cine en la educación pública. Es un déficit como en tantas otras cosas, que podríamos aplicar a la literatura… Como dijo en su momento Jean Luc Godard, la cultura es la regla, y el arte es la excepción. Hemos convertido el arte, y lo digo desde el pudor de los cineastas de considerarse artistas, pudor que comparto, hemos convertido el arte en la excepción. Las humanidades en excepción. Y así nos luce el pelo.
A mí, yo creo, me han llamado una sola vez, en muchísimos años… No se si tengo algo interesante que decir para ellos (el Ministerio de Cultura) pero… realmente esto es así. Ese sector económico que constituye la casta de productores que dictan las reglas del juego, es el que condiciona todo lo que se hace.

Cuando yo entré en la escuela de cine todavía se llamaba Instituto de Investigaciones de Experiencias Cinematográficas. El director, el año en el que yo entré, era José Luis Sáenz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española. Debo decir que, en contra de lo que digamos y pueda quizás a algunos parecer, Sáenz de Heredia fue elegido como director de la escuela por los propios alumnos de dirección, que hicieron durante algún tiempo una huelga, y se les ocurrió proponer a alguien como Sáenz de Heredia que, en muchos aspectos era, al margen de su trayectoria, de lo que se pueda opinar, era una persona bastante inteligente, pero que sobretodo estableció un contacto con la profesión: inventó la Ceremonia de la entrega de diplomas en un gran cine de Madrid, donde cada octubre se entregaba el diploma a los nuevos directores. Era una proyección pública, asistía mucha gente, a fin de tender unos lazos con la profesión…

En aquella escuela de cine ni siquiera teníamos la posibilidad de rodar, porque no había nada. Nada. Lo único que teníamos era una pizarra, pero, ojo, me acuerdo que los maestros nos hacían dibujar en la pizarra los planos. No teníamos cámaras, pero teníamos una pizarra. Y debo decir que dibujando la escena yo aprendí mucho. No estoy defendiendo la falta de medios, las carencias, como modelo, todo lo contrario, pero en un país como era el nuestro en ese tiempo, sin cámara, tener que dibujar los planos, trabajar en plantas, tenía un aspecto muy interesante como enseñanza. Tampoco teníamos sonido. Por lo tanto, nuestros primeros ejercicios, que ya en segundo año teníamos una cámara, eran cortometrajes, pero tenían que ser a la fuerza mudos. Yo en eso me diferencié un poco de mis compañeros, porque todos tenían guiones con bastante diálogo, y mientras en la pantalla pasaban las imágenes iban leyendo el guión. Yo decidí hacer películas totalmente mudas, donde la imagen hablara por sí sola. Y en eso, sin darme yo cuenta, estuve reproduciendo sin ser consciente una experiencia original. Porque el cine empezó siendo mudo. Entonces, ¿qué balance hacer? En este panorama… verdaderamente escaso, siempre podemos tener, asumiendo esas condiciones, la posibilidad de hacer algo. Es más, pienso que hoy, que en muchos aspectos tecnológicos hay una gran abundancia, a veces hay que saber renunciar. Esto lo dice Antonio López en El sol del membrillo, cuando habla a sus visitantes chinos, y explica que, cuando el sol da en el membrillo, es maravilloso, pero dura un instante, es tan fugaz que no lo he podido capturar… He tenido que renunciar.
Es necesario renunciar a algo. Cuando la renuncia es consciente hay un componente de elección y no lleva aparejada la frustración que comporta una renuncia impuesta desde arriba. Yo he aprendido a lo largo del tiempo, mal que bien, a renunciar. A renunciar a los grandes equipos, a renunciar a la estructura del guión. El guión muchas veces ha sido un protocolo… en tiempos era lo que usaba la censura en este país para controlar lo que se iba a hacer. Hay grandes películas basadas en el guión… El guión ha sido hoy día el medio de controlar la producción por medio de los productores. Un protocolo, una aduana que a veces hay que pasar. Renunciando a todo eso, ¿qué ganamos? La libertad de rodar como yo he rodado alguna película, no lo pretendo convertir en modelo de la industria por supuesto, con tres o cuatro cuartillas. Pero estas tres o cuatro hojitas es lo mismo que utilizó Rossellini para rodar Viaggio in Italia. Se sabe que el director de producción, la víspera del rodaje, le dijo, “Roberto, dime donde vamos a rodar”… Rossellini sabía muy bien lo que iba a hacer…
Yo recibí la propuesta de hacer esta película y sabía que me iban a acompañar directores a los que yo tengo una gran admiración, como son Manuel de Oliveira, Aki Kaurismäki y Pedro Costa. Yo, al principio, uno dice que sí… para tener el honor de compartir la experiencia con cineastas que uno admira. Eso es lo que me impulsó. Ojalá todos los días uno tuviera este tipo de encargos… Se me ha dado absoluta libertad.

Yo solamente hablaré de mi propia experiencia. Por mi parte siempre he establecido un pacto. Yo no pondría en la película ninguna imagen, ninguna escena, que no estuviera deacuerdo la persona no profesional que está delante de la cámara. Este fue mi pacto con Antonio López y sus amigos. Y lo respeté hasta el final. Incluso había alguna escena de Antonio López, de su íntimo amigo el pintor Enrique Gran, que era excelente en mi opinión, a todos nos gustaba mucho…pero que eliminé porque justamente me lo pidió. Era una escena de humor, y después de rodarla, al día siguiente, Antonio se acercó y me dijo, “Enrique está muy preocupado por la escena, porque qué va a pensar, dice, mi familia, cuando me vea así”. Al hombre le preocupaba qué imagen proyectara. Y la eliminé. No hay nada en la película que no haya sido asumido. En la película que he rodado en Portugal, donde la gran parte de los que intervienen tampoco son actores profesionales, partiendo de su experiencia personal, yo hice una síntesis de lo que me contaban, y la convertía en texto. Todo lo que dicen en la película está escrito. Pero es su experiencia. Entonces, la redacción, el texto, la hemos hecho todos juntos. Yo he querido dar la oportunidad a estas personas, que jamás habían hecho cine, de participar en la escritura de lo que iban a decir, y han podido tener el control de la palabra, del significado, y han trabajado como guionistas conmigo. Luego, con ese texto, incluso hemos ensayado, a la manera de actores.
Cuando se expresan, están expresando algo que llevan dentro. Esa experiencia puede ser literal, o puede ser por una cierta condición interior. Yo he trabajado con niños, en los años 70, representando una experiencia de los años 40. Ninguno había vivido aquellos años del pasado, pero sin embargo había una sintonía extraordinaria en la condición interior. Y también porque la experiencia del mundo de los niños, independientemente de las fronteras y de las culturas, se parece extraordinariamente. En ese sentido, este pacto que yo establezco es natural, nunca he tenido ningún problema porque de antemano yo decidí que respetaría el criterio, el juicio, la opinión, de las personas que intervenían en la película.
En mí se da la circunstancia de que los últimos trabajos que he hecho han sido mediometrajes o cortos y no han circulado en el sistema de distribución normal. Se han exhibido algunos de ellos en los museos. Tengo esa desgracia. Sigo siendo el director de El espíritu de la colmena, etc. Pero todos mis últimos trabajos no se han visto en salas. Sin embargo, sí he filmado, así como en aquella escuela de cine sólo tenía la pizarra, ahora afortunadamente tengo una cámara y la llevo conmigo. Y, a la manera que también hace Abbas, grabo.

Llevo años haciendo una serie por capítulos aprovechando los viajes. Se llama Memoria y Sueño, siguiendo los viajes, rodándola solo, totalmente, rodando en Italia, en Barcelona, Japón… y algún día, tal vez, esta serie pueda ser dada a conocer. Está sometida a una periodicidad que no se puede controlar desde el principio, sometida a esa experiencia del viaje. Lo que más he lamentado en estos años es justamente la oportunidad que la industria del cine me ofreció de hacer una película de relativamente gran presupuesto. Una película a la que dediqué tres años de mi vida, tres años. Pero que finalmente no dirijí. Esta película era una adaptación de la novela de Juan Marsé, El embrujo de Shanghai. Trabajé tres años en el guión, y finalmente la película no la dirijí yo, la dirigió otro cineasta. ¿Qué quiere esto decir? Que a pesar de aceptar ese diálogo con la industria que yo siempre he mantenido, en este caso , finalmente, no hice la película. Es lo que más he lamentado en el paso del tiempo, porque creo que hice el mejor guión que he escrito en mi vida. Se me dirá, pero ¿cómo un cineasta que presume de rodar con tres hojas y ha tenido esta experiencia de hacer lo que se llama un guión de hierro, porque cuando uno se embarca en una película de mil millones, de pesetas, evidentemente donde va a haber construcción de decorados, calles que hay que cortar, una época que hay que reconstruir… pues, a veces, es difícil ir con cuatro cuartillas. Era un guión absolutamente elaborado de principio a fin. ¿Qué quiere esto decir? Que uno se presta a todo tipo de experiencias. Para nada creo que la realidad corresponde a esta imagen que tengo, no se por qué, de intransigencia, radicalidad… porque la mayoría de las películas que he hecho han sido casi casi un encargo. Mi primera película era una película que debía hacer sobre Frankenstein. La hice… y las cosas que he hecho más libres son aquellas en las que verdaderamente he rodado solo o con un equipo de dos personas, porque yo creo que la libertad está en relación directa con la renuncia, con lo que uno prescinde. Hay que sacrificar ciertas cosas, cierto estatuto, cierto estatuto incluso profesional. Cierto fetichismo de la técnica, porque hoy la mayoría son fetiches de la técnica… He lamentado sobretodo, el no haber hecho, el no haber rodado esa película.
Yo he trabajado bajo un régimen autoritario, con un régimen de censura muy rigido, eran los últimos años de la dictadura, pero puedo decir que la junta de censura no cortó ni un fotograma de la película que yo había hecho. ¿Por qué? Porque de una forma espontánea, ese régimen represivo yo lo tenia interiorizado, como tantos niños que vivieron en ese régimen, la represión no era un hecho externo que estaba allí, era un hecho interiorizado. Y si uno atiende a la voz interior, que es la que manda, eso sin ningún tipo de estrategia va a salir en la película. Porque la prosa es a lo que está más atento el censor. Ahora, y espero que no se entienda esto como una declaración pretenciosa, si uno utiliza o le nace el lenguaje de la poesía, eso ya es mucho más difícil de capturar. El lenguaje de los periódicos, etc, es un lenguaje de la prosa, pero ese lenguaje hoy en día tan residual que es el de la poesía… La junta de censura que vio mi película sabía que no era una película que estaba a favor de lo que ellos pensaban, pero no tenían ningún argumento verdadero para prohibirla. Debatieron, y lo he sabido después, si la prohibían enteramente, o la dejaban pasar, finalmente prevaleció esto último por una consideración que hicieron. Bueno, de todas formas, no la va a ver nadie… Eso demuestra lo alejada que estaba la España oficial de aquel tiempo de la España real. Creo que hay una manera de salvar las situaciones. En regímenes enormemente autoritarios han crecido obras extraordinarias, no digo que esa sea la condición que yo reclame, no creo en eso. Creo en una libertad para todo el mundo. Pero en regímenes autoritarios hay que pensar que a veces nacen obras que luego se revelan como excepcionales. Por eso no creo en la libertad en abstracto, ni en la renuncia. En la actualidad creo que hay una eficacia mayor en el régimen de censuras si se le puede llamar a eso, que no es una censura doctrinaria, en nuestras sociedades. Es la censura que establece el mercado, que en principio no tiene un carácter doctrinario. Es la censura que establecen las televisiónes, es la censura económica, porque ya se sabe que los economistas, la santísima trinidad, el fondo monetario internacional, etc, son los que dictan hoy las políticas … Lo mismo ocurre en el cine. Lo que hay hoy, a veces, me parecen formas de censura, tan autoritarias o más que la censura que yo conocí, autoritaria, doctrinaria, ideológica, de los tiempos de la dictadura franquista.

25 enero, 2013

“Empezamos a estudiar montaje porque creímos que era la escritura más genuina del cine”. Entrevista a Luis de la Madrid y Jordi López


Por Clara Martínez Malagelada
Para el Número 3 de Sala 1 hemos realizado una entrevista muy especial a dos montadores provenientes de ESCAC, la Escola Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya: Luis de la Madrid yJordi López. El primero, con una larga y brillante trayectoria; el segundo, con un recorrido asombroso a su edad. Ambos, con un futuro prometedor. Reciben a Sala 1 en su sala de montaje, con tanta profesionalidad como simpatía, sencillez y naturalidad.
Luis de la Madrid (Barcelona, 1968) se especializa en la postproducción cinematográfica, pero ha trabajado en distintas facetas: fotografía, arte, dirección, producción, realizando y dirigiendo diversos cortometrajes y obras de carácter experimental. Debutó como director de la película de terror “The Nun” (2005), estrenada en salas en más de quince países. Montador de unos 15 largometrajes, entre los que destacan Los Sin Nombre (1999) y Darkness (2002) de Jaume Balagueró, Faust (2000) de Brian Yuzna,El Espinazo del Diablo (2001) de Guillermo del Toro, The Machinist (2003) de Brad Anderson o Las Mujeres del Anarquista (2008) de Marie Noël y Peter Sher. Luis también es diseñador de efectos visuales, cabeceras de créditos y director de segunda unidad. Ha ejercido de director de producción y productor ejecutivo, desde 1998, para Arco y Flecha, productora de André Cruz Shiraiwa. Asimismo, es profesor de postgrados, desde 1999, en las universidades ESCAC y Ramón Llull de Barcelona, y la Universidad Pontificia de Salamanca. Actualmente ejerce de director general de postproducciones en “Escándalo Films”, y de productor en su compañía “Cine de Garage”.

Jordi López
 (Sao Paulo, 1984) ha cursado estudios en el ESCAC, especializándose en Montaje. No obstante, escribió y dirigió como proyecto de final de carrera el cortometraje Miércoles;Scorsese, en 35mm, estrenado en 2010 y seleccionado en diversos Festivales. Ha montado los largometrajesCrónica de una Altra Frontera de André Cruz (2012), After Party de Miguel Larraya (2012), Animals, de Marçal Fores (2011), Vlogger, de Ricard Gras, (2011), La Estación del Olvido, de Christian Molina (2009). Jordi también ha sido montador adicional de: 88, de Jordi Mollà (2010),Eva, de Kike Maíllo, (2011). Paralelamente, ejerce de profesor de montaje, impartiendo clases en ESCAC y en programas de cooperación internacional. Jordi ha sido también montador de varios documentales, cortometrajes y videoclips; así como realizador de teasers, spots publicitarios y una gran cantidad de piezas promocionales: trailers, promos, etc. Desde 2009, es asiduo colaborador en Escándalo Films y Cine de garage.




¿Qué es un montador? ¿En qué consiste su trabajo?
Luís. Es difícil ofrecer una respuesta para aquellos que no estén un poco familiarizados. Es un trabajo muy desconocido, pero muy influyente en lo que ve el público al final. Normalmente, se dice que una película se escribe tres veces: cuando se escribe el guión; cuando se rueda, y en el montaje. En la sala de montaje se hace una nueva interpretación de aquello que ha pasado por el guión, por el rodaje, dando la forma final con la que el público verá la película. Por lo tanto, se trata de una tercera escritura.
El montaje se hace a partir de un montón de decisiones que toman conjuntamente el montador y el director: dar más importancia a un personaje que a otro, eliminar escenas, cambiar escenas de lugar… Muchas cosas se hacen porque el ritmo literario de un guión es muy distinto al resultado de la puesta en escena. El balance entre ambas cosas, guión literario y guión fílmico, se examina y se le da forma final en el montaje.
Claro, es que los montadores no sólo son pega planos …
Luís. El montador hace una reinterpretación de todo aquello que se pretendía en el guión y que, en el rodaje, resulta otra realidad distinta. En el montaje buscas una cosa nueva que no es ni lo escrito ni lo rodado, sino lo que va a ver el público. Y aquí hay mucho trabajo de matiz. Casi nunca se modifica el argumento, pero siempre se cambia el cómo cuentas el argumento, el tono, la parte emocional. ¿Cómo? A través de la selección de imágenes, poniéndoles un sonido, marcando un ritmo, unos tiempos… para que el espectador sepa leer la escena. ¿He explicado bien esto? ¿Se ha entendido bien? Me he de preguntar. La recepción emocional de aquello que estás contando es muy distinta según una secuencia esté montada de una manera o de otra o, directamente, esté omitida. El guión montado de una película dura más o menos unas tres horas, y lo que ve el público es hora y media, o dos. Ese filtro se hace en el montaje.
Jordi. Jonathan Demme decía que ni hay una película tan buena como en los dailies,  que es cuando ves planos sueltos de la película, en donde todo parece muy guay, ni tan mala como cuando la ves pegada por primera vez, en el primer corte. Y es verdad… Tú montas el guión, y entonces lo ves con el director, con el productor, y ahí te planteas qué película tenemos. Es el proceso que hace todo el mundo. Ridley Scott en Blade Runner, por ejemplo, hizo esto. Obtuvieron una película de cuatro horas… ¿Qué demonios es todo esto? Se preguntaron. Entonces, decidieron que para que se entendiera y fuera más accesible al público iban a hacer una versión con voz en off, y es la versión que estuvo veinte años en los videoclubs, en el cine y en todos lados. Hasta ese punto participa el montaje.

¿En qué parte del proceso de realización de una película surge la figura del montador? ¿Ya desde el rodaje, o después?
Jordi. Bueno, los montadores deben mantenerse frescos, y no estar muy implicados… cuanto más despegado estés de un rodaje, mejor. No estarás expuesto a ‘’lo mucho que ha costado rodar la escena’’. Debes estar frío para decidir lo que funciona y lo que no sin ataduras.
Luís. Si ves una secuencia y tienes muy empapado lo que es el guión, lo que el director quería contar y por qué ha rodado de esa manera, tú, sin querer, atribuyes que esa escena significa aquello. En cambio, si casi no tienes información y montas la escena, lo que vas a preguntarte es “¿qué me está contando esta escena?” Es lo más cercano a la emoción que siente el público, que no sabe nada … Buscarle uno mismo a las imágenes el significado que desprenden por sí mismas.
¿Qué os atrajo del oficio de montador?
Jordi. A mi, particularmente, aprender el lenguaje cinematográfico. Por muchas películas que veas y muchos cortos que ruedes, creo que, hasta que no montas, no aprendes el lenguaje. Yo pensaba que, si quería dirigir, tenía que montar bien. De hecho, cuanto más monto, más ganas tengo de dirigir. De hecho, Luis había montado tantísimo que, cuando dirigió su primera película, parecía que ya hubiera dirigido antes muchas más.
Luis. Yo, al igual que Jordi, empecé a estudiar montaje porque creí también que era la escritura más genuina del cine. El montaje como efecto narrativo, como soporte en el que se explica una película. Yo en ese momento dominaba la fotografía, en cambio el montaje me pareció algo totalmente nuevo y complejo. El hecho de montar me ha ayudado muchísimo. Por ejemplo, al saber con precisión los planos que necesito.
Supongo que, a veces, incluso el montador sabe más que el propio director…
Luis. Evidentemente… a veces tienes problemas con algún director novel, porque por el hecho de ser director se cree que… Estamos tan acostumbrados a ver imágenes, Youtube, una imagen detrás de otra… Pensamos que es un lenguaje igual de libre y no lo es. Hay unas normas, hay una gramática, una sintaxis, que debe respetarse. Tal vez el montador lo vea pero el director novel no. A un director ignorante, pero arrogante, porque ha pasado por la preparación de la peli, levantarla, productores, rodaje… Después de decirle, “mira, esto no está bien, funcionaría mejor así”, pues… a veces hay de todo, algunos te dicen “enséñame, cuéntamelo que quiero aprender”, y hay otros que se sienten un poco atacados, “si soy el director, ¿cómo es que sabes más que yo…?’”.
Jordi. A un director de fotografía no le preguntas estas cosas, ¿por qué pones un foco ahí? No lo sabes… Le dejas hacer… Pero cuando estás en la sala de montaje, tienes material y parece que lo que hagas es poner un plano detrás de otro, ¡qué no es así! Hay personas a las que les cuesta ver que hay algo más, que hay algo que me lleva a montarlo de esta o aquella manera.

Contadme un poco sobre Escándalo, productora asociada a la ESCAC en la que ambos trabajáis o habéis trabajado.
Jordi. Mi primer trabajo fue con Luis, de ayudante suyo montando un largometraje, en Escándalo, justo al terminar los estudios, y yo recuerdo haber aprendido más en una semana que en cuatro años de escuela. Escándalo, aunque algunos lo piensen, no es una productora que tire hacia la industria, todo lo contrario. Es una plataforma para que el alumno se siga formando.
Luis. De hecho, Escándalo no es una productora rentable, y además está en su razón de ser, que no lo sea. Es una vía más de profesionalización de los alumnos. Evidentemente, de una misma promoción no pueden trabajar todos en Escándalo, hay gente que encuentra trabajo fuera; otros tienen un talento especial, están fuertemente vinculados con la escuela, y trabajan en la productora. Es una selección que se da de forma natural. El perfil Escándalo, no lo hay…, la trayectoria del alumno lo lleva o no hacia ahí…
Jordi. El perfil Escándalo es el de aquel que no se cree que hacer cine es guay, sino que quiere trabajar de verdad. El cine es un trabajo y hay que darlo todo.
Luis. El estudiante de cine tiene que tener muy claro que hay muchas promociones que salen cada año… y la industria es mucho más pequeña que la cantidad de licenciados que hay. En la transición entre que está terminando de estudiar y empezando a trabajar, tiene que ponerle mucha voluntad, muchas ganas, y mucha afición. No desperdiciar  ninguna oportunidad de trabajar.
Jordi. Yo he trabajado en otras productoras  y lo que hay en Escándalo no está en ningún otro lado. Es el único lugar en donde el director tiene una creatividad absoluta, puede hacer su película como quiera, cuando quiera… Por eso mismo no puede ser productiva.
Luis. Sí, un poco es para que los chicos se den contra la pared… Se respeta que sean películas de ópera prima donde un chaval va a dirigir un largo por primera vez, y se va a rodear de gente en cuyo cargo tampoco tienen experiencia profesional. Se sabe que es gente que se está profesionalizando en ese momento, por lo tanto, va a haber muchas cosas que no van a funcionar como deberían funcionar. Y la virtud de Escándalo es que deja que esos errores se cometan para que el alumno aprenda de ellos. No tienes unos guiones dirigidos al mercado sino a la satisfacción de los propios que los están haciendo.
¿Y sólo trabajan alumnos de la Escac?
Luis. Es un poco mixto. Por ejemplo, con Eva. El proyecto era muy ambicioso en cuanto a factura, y entró co-producción internacional. En ese momento sí se tiene que dar un poco de fiabilidad al proyecto, contar con profesionales, porque lo estamos vendiendo a un mercado más grande. A quien ha comprado la película debe garantizársele que el resultado final va a ser óptimo. En algún que otro cargo se escogió a gente para que ayudará a los chavales a rendir más de la cuenta. Pero en general, cargos importantes como el de director de producción, o el director de fotografía, lo ocupaban estudiantes de la Escac.
Jordi. Desde mi propia experiencia, la suerte que he tenido de haber trabajado tanto es gracias a Escándalo. Cuando terminas la escuela aun no sabes nada…  Necesitas poner en práctica lo que has aprendido y, para ello, tener una productora afiliada es perfecto. Si no, sales al mundo real, con 22 años, y ¿qué vas a hacer? Necesitas un sitio en el que te formen como trabajador, a un nivel profesional.
Luis. Por cierto, actualmente la estructura en Escac ha cambiado: Escac, hace muchos años, buscó productoras asociadas para dar salida a sus estudiantes, y allí empezó la vinculación con Escándalo. Mientras se hicieron cortometrajes o cosas experimentales y deficitarias nadie se quejó, sin embargo a la que el trabajo de años dio frutos, como ganar en Málaga o en los Goya, parte de la industria de Barcelona ha mirado con recelo, a pesar de que la productora siguiera siendo deficitaria y dando un servicio docente a los alumnos de Escac. Por ello, ahora se ha creado una productora nueva, Escac Films, integrada plenamente dentro de la estructura de la Fundación Escac.

Jordi
. Tener una productora no puede limitarte. Al revés… De hecho, en los últimos años las películas que han tenido un mayor renombre han sido realizadas por alumnos de la Escac: Bayona, Maíllo, Tarragó… Todos han pasado por Escándalo.
Luis. Escándalo y Escac hacen muchas cosas porque tienen un muy buen sistema de relaciones públicas. Escac se basa sobretodo en que los alumnos hagan muchas prácticas. Su  base docente, con lo que está sustentado el programa escolar, es que se ruede mucho, y en todos los ámbitos. La cantidad que esto genera, y la necesidad de ordenarlo de una manera, crea la necesidad de una productora. Y desde una posición legal. Como escuela, no tienes licencia para hacer películas y darlas a televisión. Tienes que tener una productora. Por eso existe este sistema. Ahora mucho mas claro y ordenado, gracias a Escac Films.
¿Creéis que es necesario pasar por la escuela de cine para ser montador?
Jordi. Yo siempre recomendaría pasar por una escuela. Con las personas que he trabajado que no han pasado por la escuela, no respetan cosas, o no le ven la importancia a ciertas cosas… ‘’si, cambia el eje, ¡da igual!’’ Podría ser un ejemplo. Hay que aprender una gramática… Sin embargo, hay personas que, aunque no hayan recibido una formación académica, a base de hacer pelis y pelis… Uno va puliendo ciertas cosas. Pero yo, al menos, me siento muy afortunado por cómo me han formado. Además, yo nunca he sido tan feliz como cuando estaba estudiando.
¿En todos los oficios del cine?
Jordi. Dicen que lo más parecido a un director de cine es un arquitecto, y creo que éste último necesita una buena formación…
Os lo tomáis como un trabajo en toda regla…
Luís. Es un oficio que lleva el arte implicado. Como la arquitectura… Es un oficio incluso en el sentido del gremio de oficio medieval, en el que empiezas de ayudante, y vas aprendiendo. La escuela lo que hace es, muchas veces, allanarte el camino. Tu puedes aprender lo mismo por tu cuenta, pero siempre vas a tardar mucho más. En segundo curso cada alumno hace cuatro ¡Haz esto por tu cuenta!
Jordi. Además, en la Escac se delimita mucho el ámbito del cine. Tu sientes que estás haciendo cine.
Luis. Cine sobretodo en cuanto oficio. A nivel de formación humanista y cultural…  cada uno debe buscar su camino. El alumno que quiera ser director o escritor… que quiera hablar de las personas, del mundo, necesitas tener una base cultural y humanista… y eso debe buscarlo por su cuenta, Escac, como la mayoría de escuelas de cine, es sobretodo una escuela de oficios.

¿A los montadores se os pide, sobretodo ahora con la crisis, que hagáis funciones distintas, a priori, como el retoque de color, por ejemplo?
Jordi. No… la crisis nos afecta en cuanto al tiempo. Ahora tenemos mucho menos. A mi en un reciente trabajo, por ejemplo, sólo me dieron ocho semanas, en eso fueron clarísimos. Es muy poco, montamos muy deprisa.
Luis. Hay una parte de tecnología aplicada que si por vocación te gusta te puede permitir hacer mas trabajo que el de montaje, como encargarse de la posproducción: la supervisión de los procesos desde el montaje en calidad de trabajo hasta la copia en cine. Aunque no es lo usual. El montaje es un cargo creativo, es escritura cinematográfica, no tienes por qué saber de tecnología. Es técnica narrativa, no tecnología aplicada. Lo que se pide es a alguien que sepa narrar, que ayude al director a escoger opciones y cerrar bien una película, Y después a otro que sepa mucho de tecnología para realizar todo el proceso.
Jordi. Es una confusión. Cuando estudiamos creemos que el montador debe saber de tecnología, de las máquinas… de ordenadores… Si tú no sabes a qué formato exportar un video, paras y llamas a alguien. Si tú no sabes montar, de dramaturgia… ¿a quién llamas?


Entrevista publicada en Sala 1, Revista Digital de Cine
Realizada en Barcelona, Diciembre 2012, 

03 enero, 2013

PACO IBÁÑEZ desata emoción en el Palau de la Música


Os dejamos un Encuentro de Música ... 
Paco Ibáñez
Palau de la Música
28 de Diciembre, Barcelona
Paco Ibáñez, de negro habitual, sale al escenario arropado por unos aplausos de final de concierto. Emotivos, largos y expectantes. Un Palau de la Música prácticamente lleno, dispuesto a recorrer siglos de poesía española y latinoamericana, con toques de autoría francesa, en boca de una de las voces inconfundibles del siglo XX-XXI. Nos espera poesía y reivindicación. ¡Aurrera!

“Abriremos esta velada con una canción que considero una obra maestra a nivel universal. Es un poema de Jorge ManriqueCoplas a la muerte de su padre.” Seguidamente, Paco Ibáñez cantó un romance anónimo, Un sueño soñaba anoche.

César Stroscio le acompañará, con su bandoneón, a cantar los poemas latinoamericanos de su último disco: Canta a los poetas latinoamericanos. “La culpa de las canciones que voy a cantar ahora las tiene Pablo Neruda. Un día tuve la gran suerte de encontrármelo en París, en una radio.
Yo cantaba un trozo de canción que tenía hecha, que nunca la he acabado … y cuando le acompañé al ascensor el propio Neruda me dijo: “tú tienes que cantar mis poemas porque tu voz está hecha para cantar mi poesía”. Y claro, si lo ha dicho él… ¡Si lo dices tú debe de ser verdad! Pensé. Le seguí el paso…
La primera que voy a cantar tiene un título extraño … se llama Me gustas cuando callas porque estás como ausente”. Después, cuatro poesías más:Te recuerdo cómo eras en el último otoñoInclinado en las tardes, y Todo en ti fue naufragio.
“De Alfonsina Storni, quien vivió todas las pasiones que una mujer puede y quiere vivir, y escribió muchos poemas, voy a cantar dos esta noche: Yo seré a tu lado y Quisiera esta tarde.”
Sale al escenario Gorka Benítez, el vasco de Bilbao, para acompañar con el saxofón una canción de Pablo Neruda, La muerte de Melisenda, y acto seguido Mario Mas,  Para mi corazón basta tu pecho. “Hace muchos años, cuenta Paco, cuando la canté por primera vez en Barcelona, al anunciar la canción, oí: “¡machista!” Aquellos tiempos … eran tiempos oscuros …
Y ahora una canción de Nicolás Guillén … Soldadito boliviano. Esta canción se mantiene como una verdad que no cabe en el mundo.
Abriremos la segunda parte del concierto con una canción de León FelipeComo tú. Cantaré otra de León Felipe, pero ésta la escribió con una hacha … Esta canción se la dedico a un juez valiente, Baltasar Garzón, ya que en este país ser valiente está casi prohibido ya … Y así andamos. El único juez que tuvo la valentía de sacar todas las porquerías que se cometieron durante la guerra civil, todos los crímenes de guerra que se ocultaron durante años y años y que siguen ocultándose. Yo digo que en este país se hizo de noche en 1939 y todavía no ha vuelto a salir el sol. La canción se llama Ya no hay locos en España, ya no hay locos.

Y ahora voy a cantar una canción en gallego. Yo no hablo el gallego, pero es como si lo hablara, porque lo canto… Lo he cantado en Galicia, y he salido vivo, o sea que lo podré cantar aquí también. Es una canción de Antonio García Teijeiro, que se llama Qué ocurre en la tierra, qué ocurre, rapaz, si son pesadillas, yo quiero despertar.”
Tras Romance de Abenámar, anónimo, del Romancero Viejo… “Yo no sé si ha venido, si está presente, nuestro querido presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, el verdaderopresident de la Generalitat. Sé que es un gran aficionado de Brassens. Cuando yo llegué a París, en el 52, analfabeto cultural total, me encuentro con que Brassens se oía en todas partes. Para mi la canción era Jorge Negrete, Luis Mariano … guapos … Y de repente veo una especie de oso, y me dije, bueno los franceses no tienen ni puñetera idea de lo que es la canción. Después descubrí que el que no tenía ni puñetera idea era yo. Él es quien me convenció de que a través de la canción uno puede expresar cosas muy profundas, y por eso sigo cantando… Sé que Brassens es muy conocido y querido aquí. Cantaré Le Parapluie.
Yo nací en Valencia, mi madre era vasca, me crié en un caserío cerca de San Sebastián. Vacas, bueyes, y burros, de todo había allí… Y un abuelo que se pasaba todo el día contando sus ahorros, con un tío que siempre estaba despotricando, de mal humor, y una tía que se pasaba todo el día rezando. En este ambiente me crié (risas), me salvé, no sé… y, bueno, en un ambiente en el que se hablaba euskera, o sea, la lengua madre de los vascos. Al igual que la lengua madre de los catalanes es el catalán. Y me pasó una cosa hace dos años, fui a cantar a Burgos, me recibieron muy bien, y al final del concierto, la gente gritaba ‘¡A Galopar! ¡A Galopar!’, y les dije bueno, ¿tenéis ganas, tenéis rabia para cantarla? Y ellos ‘¡Si!’ Y de repente, uno del público me habló en euskera, me gritó ‘¡ganaremos!’ Hablé con el público de Burgos sobre la lengua madre, la lengua emocional, ¡qué cosa más bella!, que cada uno hable su idioma. Esto el señor del que no quiero ni pronunciar su nombre, que parece ser que es el ministro de educación, el hombre más maleducado del mundo… y es que parece que no entiende que la gente puede hablar varios idiomas pero sobretodo reconocer la lengua madre. Entonces, yo empecé a hablar del euskera que es mi lengua madre, porque allí me críe y mi madre era vasca, porque me gusta, ¡yo qué sé por qué! En esas, empiezo a explicar todo esto, y entonces les digo a los de Burgos que yo vivo en Catalunya, que estoy a gusto entre los catalanes. Y lo que más me gusta, de verdad, cuando paseo por las calles y voy al mercado, es que todos hablan en catalán. Estoy en Catalunya y oigo hablar en catalán alrededor mío y me sitúan territorialmente en un país, en una civilización, una sensibilidad, un carácter… Yo estaba diciendo esto, porque Catalunya, primero es Catalunya, y después es España, si a los catalanes les pasa por els collons. No se si podré volver a Burgos. Se enfrió la cosa, un frío de repente… y les dije, Qué pasa, ¿ya no tenéis ganas de galopar o qué?
Cantaré una canción en euskera que se llama Txori. ‘Txori’ en euskera significa ‘pájaro’. Cuenta la historia de un hombre que tiene un pájaro que le quiere mucho, le quiere tanto tanto que tiene miedo de que se vaya, que se lo lleven, o que se escape. Tiene tanto miedo que se le ocurre una cosa atroz, ¿Y si le corto las alas, no se me escapará? Sí, pero, si le corto las alas, entonces ya no será un pájaro, y yo quiero al pájaro…
Ahora, unas canciones de García Lorca. Haremos una romería… Si tu vienes a la romería y Córdoba, lejana y sola.
De García Lorca, también, una de las primeras canciones que hice, Canción de Jinete. A veces me pregunto cómo un casero como yo, medio vasco medio valenciano, medio no sé qué, logró hacer esta canción, hasta tal punto que a veces dudo de que soy yo quien la ha hecho.
Y ahora, uno de los más bellos romances escritos en uno de los más bellos idiomas del mundo, el idioma castellano. Romance del Conde Niño, anónimo
No podía olvidar la canción más fundamental de hoy, cara a la juventud, porque a mí me duele mucho ver cómo la están engañando a cada hora. Es cada vez más difícil salir de casa porque parece que te están esperando para secuestrarte a nivel de pensamiento. Es lo que logran con los jóvenes, apartarlos de ellos mismos … que no sepan quién son ni de dónde vienen ni a dónde van. Todos los medios, las emisoras  de radio, o casi todas, están compradas por los yanquis. A mi me gustaría cantar una canción de José Agustín Goytisolo, para que se pongan a pensar, sólo les pido esto, que piensen, que piensen cómo los están secuestrando y haciendo desaparecer. De José Agustín Goytisolo, esta canción, Me lo decía mi abuelito, me lo decía mi papá. Dedicada a la juventud. Un italiano dijo una vez que una juventud que no es rebelde es como un pozo sin agua, y qué razón tenía.
Podemos cantar también la canción de José Agustín, Érase una vez un lobito bueno.
Me gustaría enseñaros una cosa. Yo no aguanto más ya… no soporto más oír que en cada cumpleaños, en todas partes… es la colonización mundial. Los yanquis han idiotizado al mundo entero. Culturalmente tenemos que considerarles nuestro gran enemigo. ¡A ver si os enteráis! Tenemos que declarar la guerra cultural a los EE.UU. Expulsarlos de nuestro territorio cultural. Para que no oigamos más el ‘’cua cua cua cua cua cuaaaa”, yo he inventado un cumpleaños. Os lo voy a cantar, os lo vais a aprender, me lo vais a cantar a mi como si fuera mi cumpleaños, y después cada vez que haya un cumpleaños, en vez de hacer el pato, cantáis esta canción. Esta es la gran lucha que nos espera, la lucha cultural, sin matar a nadie, ¿eh? Expulsarles de nuestro territorio cultural, porque están ya… nos han invadido por todas partes, ya casi ni se puede respirar. Empecemos ya a limpiar, a limpiar…
Feliz Cumpleaños, Cumpleaños feliz… Qué vivas mil años, y que seas feliz… canta Paco…”

Tras La Mala Reputación, también, “muy dirigida a la juventud, y a todos los que nos sentimos jóvenes”, Andaluces de Jaén y Juventud divino tesoro, de Rubén Darío, la esperada Palabras para Julia.
“Terminaremos con una canción colombiana, junto a Orlando, y luego con una chacarera argentina. Un día estábamos en casa tocándola, y había un colombiano sentado en el suelo, y al final de la canción me dice “pero, ¿tú eres colombiano?”, y le dije, “también”. Vamos a demostrar que también tuvimos, un día, veinte años. Yo también tuve veinte años.
Ahora traemos una chacarera, desde Argentina, y la vamos a tocar con Mario, César,  Gorka,Iñaki UrrutiaJulián Córdoba, todos juntos.  La chacarera es como un baile, un baile nacional en Argentina. Chacarera de las piedras.
¡Adiós y hasta siempre! ¡Adéu!”
(¡Otra! ¡Otra! Grita el público) Hasta que Paco vuelve al escenario.

Voy a cantar una en catalán. Ya que digo tanto ‘visca Catalunya…’ pues que se note que lo vivo… Barques de paper, de Salvador Espriu. Me sale un acento valencià pero, no lo puedo evitar…
Y por todas las veces que cuando salgo oigo tanta, perdonad la expresión, tanta porquería… y tanta basura, y que me digo, que nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. La poesía es un arma cargada de futuro, de Gabriel Celaya. “Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta forrarse”, modifica Paco.
Después de aplaudir durante más de cinco minutos, y todo el mundo en pie, Paco Ibáñez vuelve a salir.
“¿Vosotros sí tenéis ganas de galopar? Ya no se trata de matar a nadie, porque la violencia no logra nada, el que a hierro mata a hierro muerte. O sea que por ese camino, yo al menos, no voy. Yo voy por el del ataque cultural. Lo que hay que enterrar ahora es la estupidez y el conformismo que nos invade. A Galopar.”

Y, así, galopando, terminó un concierto que, a mi, me pareció histórico. Un público entregado, participativo y emocionado, acabó, a base de bises, agotando al pobre Paco Ibáñez. Llegó a salir tres veces del escenario, pero los aplausos lograban hacerle volver.
Generación tras generación, ha logrado que se le escuche y disfrute de la poesía. Recita y canta con su voz rasgada, intemporal y sincera, la importante cultura de la palabra y de la autenticidad que debemos rescatar de nosotros mismos.

Por Clara Martínez Malagelada
Publicado el 3 de Enero de 2013 en