Curiosa la nueva película del director inglés Ken Loach, Buscando a Eric. Curiosa por la tonalidad dulzona, por la mirada refrescante e incluso vitalista que se aleja de lo que nos tenía acostumbrados.
Buscando a Eric narra la historia de Eric Bishop, un cartero de Manchester al que las cosas no le van demasiado bien… sus dos hijastros mantienen trapicheos por el barrio, su hija le acusa de su falta de atención, su mujer le ha dejado y en el trabajo tampoco consiguen animarle. Pero las cosas empezarán a cambiar cuando su mayor ídolo, Eric Cantona, el francés jugador de fútbol del Manchester United, aparezca ante él y, entablando amistad, logre ayudar a Eric a tomar las riendas de su vida.
No es ésta de las mejores películas de Ken Loach, pero en ella podemos hallar lecturas interesantes que salvan un filme que por momentos puede parecer incluso absurdo. Sin embargo, la impecable actuación de los personajes, siempre interpretando papeles de gran verosimilitud, ayudan a configurar una película muy próxima que, a pesar del “fantasma Cantona”, aparece con gran realismo y cercanía.
De clara temática social y plasmando su habitual sello cinematográfico, Loach, no obstante, se aleja, aparentemente, de la crudeza de otras producciones como Sweet Sixteen, Tierra y Libertad o Mi nombre es Joe; Buscando a Eric abre un nuevo horizonte “optimista” y endulzado, al menos esperanzado. Y digo "aparentemente" porque, sin embargo, también podemos mirar la historia con otros ojos, porque, al fin y al cabo, esa felicidad que se transmite en el filme, maquilla una problemática del todo patética y dramática. Sobretodo porque este filme social - futbolístico esconde unos personajes muy actuales... muy del mundo de hoy; personajes que se dejan llevar por ídolos, por otros hombres, y que olvidan que también de uno mismo se puede aprender. Loach sugiere, Loach enseña, pero no nos dice si su mirada termina o no siendo más irónica que esperanzadora... Una película que se deja ver, sobretodo por su ambientación, por su escenografía, tan cuidada, tan cercana; por sus toques de humor, tan poco Loachianos…

No hay comentarios:
Publicar un comentario